Más de 125 años de experiencia

Llevado por pasión, Jules Destrooper, un comerciante colonial, combinó las mejores especias que había importado de Africa y del Oriente con los mejores ingredientes naturales. Fue así que obtuvo un sabor único en su pan de almendras, una galleta muy delicada que iba a apetecer a muchas generaciones de gente en todo el mundo. De esta forma, en 1886, la biscuitería Jules Destrooper fue fundada en Lo.

 
Llevado por el éxito de su producto y por su talento natural, Jules Destrooper concibió su propia receta de una galleta de mantequilla que era típica del hogar belga y la lanzó al mercado en el año 1890. Al principio del siglo XX, en el año 1911, el pan de almendras fue premiado con el prestigioso Premio de Oro en la reputada Feria de Alimentación en Paris. Jules Destrooper, motivado por este reconocimiento internacional continuaba sus esfuerzos para mejorar la calidad de sus productos. Varios otros premios nacionales y internacionales han estimulado una primera exportación selectiva.
 
El arte de conservar la calidad y la frescura de los productos era de suma importancia para la segunda y la tercera generación de la familia Destrooper. Por medio de un embalaje vacío de aire, la familia ha conseguido subir la conservabilidad de sus productos naturales y delicados hasta 9 meses. Este nuevo embalaje avanzado fue el primer paso hacia una exportación mundial. A partir de este momento, gastrónomos de todos los rincones del mundo pueden disfrutar de la frescura única y del sabor refinado de las galletas originales de Jules Destrooper. Además, en este periodo, una tercera galleta deliciosa salió a la luz: una hermana para las galletas de mantequilla, las tiernas galletas parisinas.
 
 
Hoy en día, las galletas de Destrooper son el orgullo de Patriek y Peter Destrooper, biznietos del fundador Jules Destrooper. Ellos todavía guardan el secreto de las galletas de su bisabuelo. 125 años de experiencia naturalmente implican muchos cambios, los nuevos métodos de produccíon dirigidos por ordenador garantizan una calidad superior y una higiene óptima, pero las recetas originales del fundador nunca cambiarán. Como en 1886 las galletas de Jules Destrooper no contienen colorantes ni sabores artificiales ni conservantes. Cada galleta es el producto honesto de nuestro continuo deseo de ofrecer las mejores galletas hechas de mantequilla cremosa, huevos frescos, flor de harina y azúcar refinado. Además de las galletas con chocolate, Jules Destrooper puede aportar una plusvalía significativa con sus galletas de mantequilla pura.